La carretera no suele romper cosas sanas. Casi todo lo que deja a alguien parado en el acotamiento venía avisando desde la ciudad, donde todavía era barato. Van seis revisiones que puedes hacer tú en la cochera.
Uno: la presión, con las llantas frías
La presión correcta no está en la llanta: está en una etiqueta en el marco de la puerta del conductor. El número del costado de la llanta es el máximo que aguanta, no el que tu coche pide.
Mídela antes de salir, no después de manejar media hora. El aire caliente marca más presión de la que de verdad traes, y ahí es donde la gente se confía.
Dos: la profundidad del dibujo
Mete una moneda en la ranura del dibujo. Si el canal se ve bajito y el dibujo ya casi no abraza la moneda, esa llanta ya no desaloja agua, y en carretera mojada eso se siente de golpe.
Revisa las cuatro, no solo una. Y mira si se están gastando parejo, porque un desgaste disparejo te está diciendo otra cosa que vale la pena atender antes del viaje.
Tres: la refacción, que es la que nadie mira
La llanta de refacción lleva meses abajo del tapete perdiendo aire sola. El día que la necesitas es el peor día para descubrir que está vacía.
Sácala, mídela e infla si hace falta. Y mientras está afuera, comprueba que el gato y la llave de cruz estén completos y que sepas dónde van.
Cuatro: niveles
- Aceite de motor con la varilla, en piso plano y motor frío.
- Anticongelante en el depósito, entre las marcas de mínimo y máximo.
- Líquido de frenos: si bajó sin que nadie lo tocara, algo se está yendo.
- Limpiaparabrisas, que en carretera lodosa se acaba en un tramo.
Cinco: luces, con alguien afuera
Bajas, altas, direccionales, intermitentes, reversa y freno. Las de freno piden una segunda persona o una pared donde se vea el reflejo.
Una luz de freno fundida no la notas tú. La nota el que viene atrás, tarde.
Seis: escucha el arranque
Si el motor arranca más lento que de costumbre, la batería te está avisando. En ciudad lo resuelves con un empujón; en carretera, a media noche, no hay quien te empuje.
Esa es la lista. Ninguna necesita herramienta especial ni saber de mecánica.
Lo que yo reviso si me lo traes
Las seis de arriba, más frenos, suspensión y el estado real de las llantas con el coche levantado, que es donde se ve lo que desde afuera no se ve. Te digo qué encontré, qué lo causó y qué puede esperar al regreso.
Si algo aguanta el viaje, te lo digo también. Lo puedes ver completo en mantenimiento y afinaciones.
¿Con cuánta anticipación reviso el coche antes de un viaje?
Dos o tres días antes. Así, si algo aparece, hay tiempo de conseguir la refacción sin que se vuelva una urgencia el día de la salida.
¿Dónde encuentro la presión que pide mi coche?
En una etiqueta pegada en el marco de la puerta del conductor, y también en el manual. El número grande del costado de la llanta es el máximo que soporta, no el recomendado.
¿Sirve de algo inflar de más para el viaje?
No. Con más presión de la indicada la llanta apoya solo en el centro, agarra menos y se gasta disparejo. La presión correcta es la del fabricante, cargado o no.
¿Qué llevo en la cajuela para carretera?
Gato, llave de cruz, refacción con aire, cables para pasar corriente y triángulos. Es lo básico y cabe en el espacio de la refacción.
¿Conviene alinear antes de salir de viaje?
Si el coche se jala o el volante está chueco, sí, porque en carretera eso cansa y gasta llanta. Si va derecho y las llantas se ven parejas, no hace falta solo por el viaje.